lunes, 17 de diciembre de 2012

#Reinventando Canciones: "Última noche en la Tierra"



Aquella noche, tal como habían planeado, se reunieron, tan solo los dos. El miedo mecía las hojas de los árboles tras la ventana, se retorcían cual serpentinas que anunciaban el final de una fiesta mundana. Las calles buscaban algo de compañía, desnudas, tratando de seducir a algún atrevido que se atreviera a salir afuera. Los cuadritos amarillos de luz provocaban a la oscuridad que la luna había traído consigo. La desafiaban desde dentro, pero no se atrevían a apagarla en la última noche en la Tierra. Tú y Yo buscaban tras la ventana un halo de misterio que predijera, tal como habían anunciado los medios, aquel irremediable final. No se escuchaba nada, aunque todos habían esperado una tormenta eléctrica, capaz de arrancar con su intensidad todas las entrañas de vida. Tú se embriagó de curiosidad, abriendo la ventana. El silencio resultaba estremecedor, los mudos gritos del final se apoderaban de cualquier que se atreviera a escucharlos. Yo le recordó que el Sol ya les había abandonado, que había dejado todo en manos del astro de cara oculta, y… tal como se había previsto esa era el fin. Tú plantó cara al silencio, tomó de la mano a Yo y tras coger aire, gritó:
-Abrázame y bailemos, nuestro final no está en la última noche en la Tierra.
El miedo se había apagado, las calles habían seducido, los cuadritos amarillos brillaban intensamente y la luna… bueno, la luna sabía que el Sol se acercaba.




¿Dónde pasaríais el final? ¿Existe en realidad un final en la Tierra? He de reconocer que Miércoles me ha dado una idea recordando irónicamente la predicción maya, hasta inducirme a una entrada “apocalíptica” (ironía). 

Os planteo la pregunta de qué creéis que ocurrirá en esta historia, según la canción, ¿qué ocurre cuando se acerca el Sol? ¿Dará paso a la calma…?

Espero haber ocupado útilmente un poco de vuestro tiempo. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

#RetoSemanal: Las Cosas Que He Visto de Eros Ramazotti

Esta semana os dejo un micro-relato del que me siento más orgullosa. A día de hoy me parece inevitable dejar de lado todas las protestas en vano que nos atañen. Me gusta pensar que la gente de verdad no se siente indiferente ante los vídeos, fotografías o vivencias de la gente que lucha por que se escuche al pueblo.
Aquí os dejo la historia de Libertad, nace a partir de la letra "Las cosas que he visto" de Eros Ramazotti. Libertad es joven y llena de pasión por la justicia, pero nunca sabremos si las experiencias acallarán su voz.




-Libertad, no entiendo por qué ayer te pasaste una hora metida en un autobús, caminando media hora cargando con una pesada pancarta. Y total… ¡Para pasarte toda la mañana en medio de una aglomeración!

La multitud gritaba pareados que denigraban al gobierno. Se oían de fondo algunos pitidos y aún más a lo lejos, los helicópteros de vigilancia que acababan de sembrar la zona. Libertad siempre ha sido bajita y, como decía su abuela, “algo canija”; pero eso no importa, al menos su pequeña presencia ocupaba un espacio entre la multitud. Miraba a lo lejos y tan solo veía banderas de opiniones diversas que le cubrían la cabeza, ondeando al viento que llegaba. Se acordó de que las banderas suelen ondear hacia el viento que predomina… nunca le han gustado las banderas. La mente de Libertad comenzó a volar entre los recuerdos de Mozambique, hace ya dos años que la idea de viajar allí como voluntaria la atrapó y ya no se pudo deshacer de ella. Los niños sin escuela, danzando por las calles buscando comida, la tierra sedienta, pueblo enteros a la deriva llenos de hambre… Por eso, había decidido que aunque las vivencias con aquella gente le quedaran ahora lejos, dejaría su granito de arena escribiendo en su pancarta. Haciéndose ver aunque sea como un punto en una gran masa, porque sabía que no quería leer el estupor de la miseria en su tierra. Ahora, algunas banderas habían avanzado hacia adelante, y se las imaginó en la televisión o en los libros de historia de su descendencia. Se negaba a que la siguiente página de esos libros fuese la imagen de la desolación, el poder de la corrupción, el valor de la mentira en las elecciones… Libertad sabía que su vida se escribía a cada línea, a cada acción por pequeña que fuese. Se sentía pequeña entre tanta gente, pero sabía que su voz no puede quedarse callada.

Empezaron a correr.
Libertad mira por todas partes y la gente le adelanta por todos sus lados.
-¡No os vayáis, hay que luchar contra este horror…!
Nadie la escucha, salvo un grupo de hombres con casco vestidos de oscuro que la apresan. Libertad ha perdido su pancarta, pero no su voz… de momento. 


viernes, 9 de noviembre de 2012

#Soledad en Mi: reto semanal



Tras leer la entrada de Carrusel ocupada por La Musicalité no me he podido resistir a escuchar más canciones de este grupo. Prosigamos con el reto semanal. Dicen que cuando te dejas llevar por los sentimientos, la intensidad se apodera de ti y te hace perder el control. Quizá he perdido el control sobre algunas frases, siento que la calidad estilística se haya perdido un poco por ello. 

Aquí tenéis mi propuesta de relato sobre "Soledad en mí". 




La lluvia cae con fuerza y Susana se arrebuja contra el cojín de su habitación. La recuerda a Ella, se vuela entre recuerdos que se escapan como gotas de agua. A la mente de Susana vienen retazos de momentos que pasaron juntas, cuando era una niña y Ella velaba por su futuro con una gran sonrisa. Por aquel entonces todo era magnífico y aunque Él las abandonó, nunca se dieron por vencidas en eso de luchar por la vida. Aunque parece que a Ella acabó por olvidársele aquello por lo que merece la pena aferrarse a la vida…  
Si el cojín pudiese hablar pediría que no le estrujara tan fuerte. Pero es que Susana necesita abrazarlo, como si con cada aprieto pudiese mantener la voz de Ella eternamente. Teme olvidar su tesitura con el paso del tiempo, porque olvidar su voz ahora que ya no está es como caer al vacío.
Ahora la calle la acoge entre sus brazos; no podía quedarse ahí, soñando más. Susana ha tenido que lanzar el cojín que abrazaba, aunque abrazar el Sol ahora tampoco le sirve. El abrazo de la ciudad es frío, impersonal y nada comparable al calor materno; por eso la soledad se ha hecho un hueco entre los pulmones de Susana. Se instaló aquel día en que gritó que no, en que sus lágrimas dejaban escapar un adiós. Nunca comprenderá por qué Ella olvidó que su vida era una preferencia y abandonó su cuerpo a la suerte del destino, sin luchar. La soledad le repite que ya no está aquí. Pero el viento a su lado susurra y entra en sus pulmones disipándola.

Porque respirar significa vivir, y aunque les quedaron cosas por decir, todo debe seguir.



[Dedicada a una persona que necesita comprender que debe luchar por ella]

viernes, 26 de octubre de 2012

Tanto






Siguiendo en la onda del reto de escribir el micro-relato inspirado en una canción, os dejo una tímida aproximación a la letra "Tanto" de Pablo Alborán.   Dedicada a dos bloggers fans de este cantante :)



En aquellas tardes que amenazan con hacer llorar al cielo, al girar una esquina, sus palabras desaparecen. Dejan de pensar en todo lo que llena su cabeza, ambos se miran de arriba abajo. Entran en la mirada del otro, buscando algo dentro.

Desde la última vez que se vieron los años han pasado, la gente les dice que han cambiado, que ya no tienen esa cara de niños de la adolescencia. Pero de repente el destino baraja sus cartas y los enfrenta en la mesa de juego. Alma se pregunta por qué dejaron de hablarse, por qué las palabras se interrumpieron entre ellos por tanto tiempo. Ya casi había olvidado la rabia del silencio que los meses se habían ocupado de apagar. Casi, porque ahora mira a Mateo y reconoce ese brillo que provocaba en ella latidos adolescentes. En este instante el tiempo está suspendido en las cuerdas del pasado, y Mateo está meciéndose en ellas. Su mente está buscando las palabras idóneas, mas sólo es capaz de susurrarle al oído:

-Puedo.

El tiempo les espera para continuar, ella no responde y el brillo en los ojos de Mateo recorre lentamente su cuerpo.

“Alma… puedo aprender a quererte de nuevo. Tan solo con la mirada ya puedo recordar cómo se me erizaba la piel cuando te rozaba lento. ¡Puedo esperarme un minuto… lo que necesites…! Para que pienses mis besos, mi cuerpo y mi fuego. ¿Recuerdas cuando nos escondíamos, nos besábamos de pronto? Mírate, estás tan guapa. Después de todo tú me has enseñado algo grande, he aprendido a evitar la mentira.  Aunque no te he contado que toda la gente que me prometía sus favores me dejó solo. Sé que no me crees, que dudas, pero… ¡te debo tanto! Piensas que no fuiste importante para mí porque no hice suficiente por ti, lo siento tanto… pero yo sé que te debo mucho. Siempre te he tenido presente, no dudes… ¿por qué dudas? Quiero aprender a quererte de nuevo.”

Mateo sólo ha podido susurrarle “puedo”. Alma no sabe qué decir, la última vez tan solo le pidió un abrazo y él desapareció sin dárselo. Esperarán a que el destino vuelva a barajar sus cartas, porque el cielo ha comenzado a llorar. Se marcharán mirando atrás para ver cómo camina el otro en dirección opuesta, recordando que cuando se conocieron también llovía.



viernes, 19 de octubre de 2012

El reto de las canciones

Tras demasiado tiempo privando a este blog de mis reflexiones, os llego con una propuesta diferente. 
y de http://deamoresydedesamores.blogspot.com.es/  he decidido tomar la creación literaria que nace de la letra de una canción. 
La canción que sigue siempre me ha llevado de cabeza. Creo que me enganché a escucharla para tratar de encontrar un sentido a sus palabras. No lo encontré... hasta ahora. 
Así que os propongo un micro-relato basado en la canción "Lo que no ves" de Pol 3.14. Podéis escuchar la canción antes y luego aprender la historia que inventé para ella.
Quizá preferiréis leer y luego reconocer sus palabras clave. Todo queda a vuestra elección.
¿Quién se anima a compartir lo que le transmitió esta canción?




"Querido Paul,
Siento que cuando me miras a los ojos, no me ves. Tan solo encuentras aquella Belinda que inventaste. Te enamoraste de aquella chica de carácter fuerte, aquella que escribía en tu vida las palabras positivas, aquella que no dudaba en tomar las riendas cuando tu pulso no te lo permitía. El rojo de labios no es más que una barrera o quizá un artífice. Me has demostrado que no eres capaz de reconocer a la verdadera Belinda sin él. No eres el único que se siente débil en más de una ocasión.                                                                                   No nos queda nada.

Querida Belinda,
Estoy AQUÍ. ¿Recuerdas? Hace un par de años pasabas con tu Ford Fiesta justo por este camino. La lluvia corría con fuerza, la niebla danzaba de forma penetrante en la oscuridad. En un camino secundario, a las afueras de la ciudad, cualquiera podría haberme atropellado a aquellas altas horas de la noche. En mi mente se ha quedado prendida tu sonrisa a quemarropa con aquel rojo de labios que te hacía parecer tan tenaz. El que te hizo recogerme, a mí, a un desconocido en aquellas circunstancias. Nunca te pregunté por qué lo hiciste o ni siquiera de dónde venías. Solo sé que a partir de aquella madrugada un nuevo día comenzó para mí, tus labios me susurraron que el pasado era tan solo un día malo, tu piel me lo enseñó.  Desde entonces te inventaba por las mañanas, te imaginaba reír, hablar, trabajar, decidir… vivir. Por las tardes encontraba en el brillo de tus ojos todo lo que no vi por la mañana.
He encontrado aquella carta que dejaste junto al espejo. No consigo recordar por qué me fui, yo no quiero olvidarte. Tu barra de labios sigue ahí, donde la dejaste, no sé por cuánto tiempo. Ahora comprendo por qué hasta hoy no había podido volver hasta aquí, hasta el camino donde nos encontramos. En tu ausencia he borrado a la Belinda inventada, he buscado a la que se escondía tras el rojo de labios. Y la he encontrado, no en la mente, sino más adentro.

Querido Paul,
Gracias por enviarme la barra de labios, veo que la has quitado de tu cuarto de baño. Nunca más la utilizaré porque tú ya estás aquí, tal como te necesitaba. "

lunes, 4 de junio de 2012

Puntos de vista matizados




Alguna vez…

…¿trataste de imponer tu opinión sobre la de los demás?
…¿se te pasó por la cabeza la mítica frase: “qué tonterías piensa la gente”?
…¿te negaste a escuchar lo que creían los demás?

En caso de que tus respuestas sean afirmativas, no te preocupes, estás entre la media. Esto es debido a que gran parte de la sociedad vemos el mundo desde una perspectiva subjetiva. Dicho de otra forma: miro a los demás a través de mis ojos. Cuando miramos algo, la información que nos llega al cerebro es procesada a través de los filtros de nuestras creencias. Es realmente complicado ser totalmente imparcial cuando analizamos la opinión ajena. Podremos ser asertivos, respetar a los demás, tolerar o incluso acoger la diversidad de opiniones… a pesar de todo ello, siempre veremos la vida a través de nuestros ojos, es inevitable.
Y es que… 
¿a caso es negativo tener un punto de vista sobre la realidad que nos rodea?
En absoluto. 

Sin embargo, siempre se nos olvida una cláusula que nos permitirá llegar a ser más objetivos:
“Todos los puntos de vista son correctos aunque parciales”

Puedo creer que esto es blanco, que es negro, que es gris, que es gris cemento, que es gris piedra… ¡y quién sabe cuántos colores más! Es imposible describir con una total precisión un color, un paisaje, una emoción, una vivencia… todo rebosa de matices. Es por ello por lo que hemos de considerar que alguien con quien no compartimos opinión no es que está siempre equivocado, sino que no ha percibido el total de la realidad
Nadie percibe el total. Siempre existen los matices. 




[“Todos los puntos de vista son correctos aunque parciales”, frase cedida por Jorge Bucay en El camino de Shrimti]

viernes, 1 de junio de 2012

EL MIEDO A LOS MOMENTOS DE PELÍCULA



“Esta tarde, en una de esas conversaciones de amigas, he revivido un momento que marcó el final de una etapa en mi vida.”


¿Quién no ha dicho esto alguna vez?


Como ya sabemos, todo en este largo camino es cuestión de fases, etapas, llamémoslo capítulos… qué más da. El caso es que recordar lo que nos ocurrió “aquella vez” siempre trae consigo esas imágenes nostálgicas o amargas, según como se mire. A todos estos recuerdos convertidos en imágenes y sonidos lejanos se les añade algo:

Nuestra perspectiva actual sobre el pasado.

Seguramente si antes compartimos momentos con una persona con la que ahora no nos llevamos bien, nuestros recuerdos se manchen un poco de resentimiento. De igual modo ahora, pasados los años, podemos ser menos rencorosos en nuestros recuerdos con aquella que tan mal nos caía…

Y continuando con la perspectiva, ¿no nos vendrá a la mente el arrepentimiento de lo que no hicimos? A menudo la gente dice aquello de: 
“si pudiera volver atrás…”

Pero NO PUEDES. Nunca podrás.

Las películas, como bien sabemos, eligen lo mejor de cada situación y la hacen única.


“Es demasiado bonito para ser verdad”, dicen algunos.  Y con esta creencia popular: siempre nos quedaremos imaginando momentos de película que nunca fuimos capaces de realizar, momentos en los que no dijimos aquellas míticas palabras que nos llevarían a vivir un sueño, momentos que nos dejarían sin aliento…

Ahora mismo, tú estás recordando un momento en el que te cortaste y no fuiste capaz de hacerlo. No te preocupes, hay una solución: RECONDUCE LA RABIA.

No ocupes tu tiempo lamentándote por lo que no hiciste, ya cerraste ese camino con tu inercia.

Vamos, abre un nuevo camino. 
Sólo tienes que elegir el momento, hacerlo tuyo en ese instante y crear un momento de película que marque tu camino. 















lunes, 20 de febrero de 2012

El enemigo común

 ¿Nunca os ha pasado que os hablen de un tema y digáis: “bff, para qué tengo yo que escuchar este rollo”? Muchas veces, seguro. 
Pero esto ocurre hasta llegado el momento en el que algo en dicho tema capta nuestra atención. 
Fue mi caso el otro día cuando escuchaba acerca de la situación social y política de una lengua. Para ahorraros todo el discurso, aquí os planteo un pequeño resumen:

Durante la represión política todos los hablantes de una lengua vetada por la censura se unieron para hacer florecer escritos que ponían de manifiesto su existencia. Cuando la dictadura llegó a su fin, los hablantes de dicha lengua, en lugar de permanecer unidos para reavivarla, comenzaron a separarse. Se inició entonces un odio entre ellos, bajo el argumento de que todos no hablaban la misma lengua sino que ésta era diferente según regiones.

Os preguntaréis: “si ahora podían seguir sacando juntos esa lengua adelante, ¿por qué comenzaron a separarse?” La explicación yace en la política y el poder. En el momento en el que desapareció su enemigo común, necesitaron buscar otro enemigo.

Seguramente, alguien esté extrapolando en su pensamiento este tema a otros muchos que nos son cotidianos. Quizá penséis que todo fue una tontería y que no debieron dejarse llevar por las ansias de dominación y poder así como por la envidia. Cierto. Sin embargo, es tan fácil caer
   
Ahora, pensemos en los hechos que nos rodean y los que recordamos. La historia que os expliqué recuerda a todas las guerras: todos olvidaron sus diferencias y se unieron para luchar contra un enemigo común. A día de hoy, ¿quién es nuestro enemigo? ¡Son tantas las pancartas que adornan muchos edificios de las ciudades demandando justicia para el pueblo…! Esto es una muestra de que podemos unirnos. 
¿Hasta cuándo será posible esto? ¿Llegará un día en el que llegados al poder no olvidemos a los que nos ayudaron a subir? ¿O siempre se necesitará de un enemigo común?



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