jueves, 31 de enero de 2013

Somos diferentes en el amor


Lo que nos pasa por dentro de Punset me ha hecho dejar un poco de lado nuestro reto con las canciones. Me apetece compartir con vosotr@s unos pedacitos de un capítulo del libro que han conseguido en mí algo de aprendizaje. Destacaré pues uno dedicado al amor y, de forma más concreta, a las diferencias. 
Dicen que después de tener sexo los hombres sienten ganas de dormir y las mujeres de pensar. Dicen que los hombres lo necesitan más que ellas y que piensan siempre en el tema. Dicen que cuando hay un problema las mujeres quieren hablar y los hombres permanecer callados... ¡Tantas cosas dicen! Y tantas que  comprobamos cada día. 
Existen montones y montones de literatura sobre el amor, miles de canciones que lo inventan y otras tantas películas que lo ilustran. Incluso en el séptimo arte se proponen preguntas como: "¿Qué les pasa a los hombres?" Y a pesar de las divagaciones, los ensayos, las opiniones... existe algo inapelable: la ciencia. ¿Es ciencia el amor? Esta es una amplia cuestión que nos ofrecerá nuevas y sustanciosas entradas. Sin embargo, el tema que hoy me ocupa es la diferencia en el amor entre hombres y mujeres. 
                               
"Cada uno se limita a ser consecuente con su naturaleza y a cumplir con su destino". Todo nace en nuestro cerebro, de forma innata no se activan las mismas partes del cerebro en hombres y mujeres cuando surge la atracción. Ellos necesitan ver para enamorarse, ellas escuchar y recordar. Nos encontramos "programados" para actuar así: el ojo del macho está entrenado para seleccionar a una hembra que muestre genes con buena salud, en cambio las hembras buscan la presencia de un compañero fiel que les acompañe en la crianza de la descendencia. El cerebro de los hombres tiene un hipotálamo (la parte donde reside el impulso sexual) 2,5 veces mayor que ellas, mientras que las mujeres cuentan con neuronas espejo más desarrolladas que les permiten una más eficiente expresión emocional. 
 ¿A dónde nos puede llevar esto? Debido a estas perspectivas tan diferentes, resulta complicado adaptarse a brindarle al otro lo que necesita para amar. 



Quizá nunca os hayáis planteado una discusión de pareja o una incompatibilidad desde el punto de vista científico. Pero si hay algo comprobado según afirma Punset: "tenemos vivencias diferentes porque partimos de organismos distintos". Os propongo que la próxima vez que penséis un: "no me entiende", "nunca me pregunta cómo me siento", "siempre va directo al grano"... lo transforméis en un: "no puede ver el mundo como yo lo hago". 



Se ha producido un error en este gadget.