sábado, 17 de noviembre de 2012

#RetoSemanal: Las Cosas Que He Visto de Eros Ramazotti

Esta semana os dejo un micro-relato del que me siento más orgullosa. A día de hoy me parece inevitable dejar de lado todas las protestas en vano que nos atañen. Me gusta pensar que la gente de verdad no se siente indiferente ante los vídeos, fotografías o vivencias de la gente que lucha por que se escuche al pueblo.
Aquí os dejo la historia de Libertad, nace a partir de la letra "Las cosas que he visto" de Eros Ramazotti. Libertad es joven y llena de pasión por la justicia, pero nunca sabremos si las experiencias acallarán su voz.




-Libertad, no entiendo por qué ayer te pasaste una hora metida en un autobús, caminando media hora cargando con una pesada pancarta. Y total… ¡Para pasarte toda la mañana en medio de una aglomeración!

La multitud gritaba pareados que denigraban al gobierno. Se oían de fondo algunos pitidos y aún más a lo lejos, los helicópteros de vigilancia que acababan de sembrar la zona. Libertad siempre ha sido bajita y, como decía su abuela, “algo canija”; pero eso no importa, al menos su pequeña presencia ocupaba un espacio entre la multitud. Miraba a lo lejos y tan solo veía banderas de opiniones diversas que le cubrían la cabeza, ondeando al viento que llegaba. Se acordó de que las banderas suelen ondear hacia el viento que predomina… nunca le han gustado las banderas. La mente de Libertad comenzó a volar entre los recuerdos de Mozambique, hace ya dos años que la idea de viajar allí como voluntaria la atrapó y ya no se pudo deshacer de ella. Los niños sin escuela, danzando por las calles buscando comida, la tierra sedienta, pueblo enteros a la deriva llenos de hambre… Por eso, había decidido que aunque las vivencias con aquella gente le quedaran ahora lejos, dejaría su granito de arena escribiendo en su pancarta. Haciéndose ver aunque sea como un punto en una gran masa, porque sabía que no quería leer el estupor de la miseria en su tierra. Ahora, algunas banderas habían avanzado hacia adelante, y se las imaginó en la televisión o en los libros de historia de su descendencia. Se negaba a que la siguiente página de esos libros fuese la imagen de la desolación, el poder de la corrupción, el valor de la mentira en las elecciones… Libertad sabía que su vida se escribía a cada línea, a cada acción por pequeña que fuese. Se sentía pequeña entre tanta gente, pero sabía que su voz no puede quedarse callada.

Empezaron a correr.
Libertad mira por todas partes y la gente le adelanta por todos sus lados.
-¡No os vayáis, hay que luchar contra este horror…!
Nadie la escucha, salvo un grupo de hombres con casco vestidos de oscuro que la apresan. Libertad ha perdido su pancarta, pero no su voz… de momento. 


viernes, 9 de noviembre de 2012

#Soledad en Mi: reto semanal



Tras leer la entrada de Carrusel ocupada por La Musicalité no me he podido resistir a escuchar más canciones de este grupo. Prosigamos con el reto semanal. Dicen que cuando te dejas llevar por los sentimientos, la intensidad se apodera de ti y te hace perder el control. Quizá he perdido el control sobre algunas frases, siento que la calidad estilística se haya perdido un poco por ello. 

Aquí tenéis mi propuesta de relato sobre "Soledad en mí". 




La lluvia cae con fuerza y Susana se arrebuja contra el cojín de su habitación. La recuerda a Ella, se vuela entre recuerdos que se escapan como gotas de agua. A la mente de Susana vienen retazos de momentos que pasaron juntas, cuando era una niña y Ella velaba por su futuro con una gran sonrisa. Por aquel entonces todo era magnífico y aunque Él las abandonó, nunca se dieron por vencidas en eso de luchar por la vida. Aunque parece que a Ella acabó por olvidársele aquello por lo que merece la pena aferrarse a la vida…  
Si el cojín pudiese hablar pediría que no le estrujara tan fuerte. Pero es que Susana necesita abrazarlo, como si con cada aprieto pudiese mantener la voz de Ella eternamente. Teme olvidar su tesitura con el paso del tiempo, porque olvidar su voz ahora que ya no está es como caer al vacío.
Ahora la calle la acoge entre sus brazos; no podía quedarse ahí, soñando más. Susana ha tenido que lanzar el cojín que abrazaba, aunque abrazar el Sol ahora tampoco le sirve. El abrazo de la ciudad es frío, impersonal y nada comparable al calor materno; por eso la soledad se ha hecho un hueco entre los pulmones de Susana. Se instaló aquel día en que gritó que no, en que sus lágrimas dejaban escapar un adiós. Nunca comprenderá por qué Ella olvidó que su vida era una preferencia y abandonó su cuerpo a la suerte del destino, sin luchar. La soledad le repite que ya no está aquí. Pero el viento a su lado susurra y entra en sus pulmones disipándola.

Porque respirar significa vivir, y aunque les quedaron cosas por decir, todo debe seguir.



[Dedicada a una persona que necesita comprender que debe luchar por ella]

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