jueves, 28 de febrero de 2013

#RETO SEMANAL... MENSUAL! Noches Reversibles de Love of Lesbian.




Cumpliendo con mi deber blogger, os dejo mi resultado de este reto. He de afirmar que ha sido especialmente difícil ya que no encontraba la canción que terminara de ajustarse a la temática que me andaba rondando. Aquí el resultado.



-¿No ves que lo nuestro es raro? ¿No puedes dejar de hablarme y marcharte?

“Ya lo intenté una vez y tu sonrisa me agarró, tus manos me pidieron a gritos que imaginara acariciarlas y tus ojos me pidieron que te contemplara.  Así que aunque tu vida haya cambiado, sigo viéndote en la distancia. Mil besos desconocidos no cambiarán un solo recuerdo de los tuyos, mil vidas más no olvidarán la que dejamos pasar”.

El silencio poseyó su instante, en realidad no respondió a su pregunta. Él era así, sabía que necesitaba mantenerse en guardia y no flaquear. La lluvia ahora caía intensamente, les había atrapado. Empezó con gotas inocentes, así, sin querer. Manchando un poco la chaqueta, sin que se note. Oscureciendo luego la tierra, como su presente. Derramando su transparencia, impactando con fuerza. Creando un presente, digo un suelo, más poroso e incierto.
Desde la mañana ella se había preguntado tantas veces qué hacía allí, por qué buscaba su presencia en los rincones. No tenía respuestas para sí misma, ignoraba por qué su locura le llevó a encontrarse con él. Des del principio del día el cielo gritaba truenos, anunciaba romperse: hasta que sucedió. Fue cuando no dejaron pasar más tiempo y el destino los reunió. Todo era absurdo pero resultaba tremendamente genial. Fue el día en que se dieron cuenta de que aunque ahora esté en mil pedazos, algo sigue intacto, no logra romperse.

Mientras él esperaba a que el té dejara de fumar un poco, se entretuvo con el saquito de azúcar, removiendo, dándole la vuelta, alterándolo:
-¿Te imaginas si las noches fueran reversibles?
-¿Te refieres a si pudiésemos darle la vuelta a la vida sólo por la noche? -Inocentemente, a penas sin sostenerle la mirada, absorta por la cortina de agua que caía, le respondió.
-Quizá, sé que te reirás, que para ti no tiene sentido ya ahora. Pero así volvería a revivirlo sin dudar, sería un sueño espectacular.
-Los sueños pueden saborearse durante horas. Allí vemos lo que hemos perdido y lo que podríamos haber ganado. Son historias que contar… -la cucharilla giraba sin cesar, danzando en la taza de chocolate. Ella temía detenerse y verse observada por unos ojos llenos de preguntas.

Las tazas se vaciaron, sus divagaciones y medias verdades por decir quedaron colgadas en un tiempo suspendido, mecido por el viento del “no debería decir esto”. Salieron sin saber hacia a dónde ir,  a merced del pequeño parón que había hecho la lluvia. Caminaron uno al lado del otro, con las manos en los bolsillos. Quién sabe si por el frío o por evitar que su piel se encontrara. Las obesas gotas empezaron a caer sin prisa, pero sin pausa; la cortina de agua no tardaría en desplegarse. Y, sin previo aviso, ella detuvo sus pasos y liberó la tormenta:
-¿Sabes? Más que la teoría de hacer reversibles las noches, a mí me gusta la de los universos infinitos. Cuando fuimos jóvenes caímos en picado porque fuimos nubes con la mente… y eso es irreversible. Lo que yo realmente deseo es encontrarte en un universo paralelo. Quiero allí acariciarte hasta cansarme, decirte que des del primer momento en que te vi me contagiaste de tu vida, allí empezar una vida paralela junto a ti.


















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